Hay muchas cosas en la vida que sólo suceden una vez. Lo normal es que uno piense que es una lástima. A todo el mundo le gustaría revivir algún momento en especial, uno de esos momentos que sólo suceden una vez y que estaría dispuesto a repetir un día tras otro con la esperanza de nunca hartarse. No nos engañemos, esos momentos son los menos.
Cuando hablamos de las cosas que sólo ocurren una vez también pensamos en todo aquello que nos ha sucedido y que esperamos de todo corazón que jamás se repita. De estos momentos hay unos cuantos. Lo normal es que juntemos una buena cantidad de malos tragos para pasar uno de los buenos.
Y luego, hay acontecimientos que suceden una vez en la vida y que no hace falta que se repitan, porque te ponen la existencia patas arriba, y tu vida, tal y como la conocías, deja de existir. Hoy hace ya dos años, en una mañana gris y lluviosa, el buen Dios se llevó a Kike de nuestro lado.
A todos nos supuso un golpe indescriptible, que cambió de forma irremediable nuestra vida para siempre, sin oportunidad de despertarnos para descubrir que habia sido un mal sueño.
Mi pequeño homenaje, para aquella persona que siempre me animó a seguir escribiendo, que me ayudó por encima de las consideraciones oportunas y que me enseñó a vivir peligrosamente.
Para todos tus amigos, sabemos que parte de aquí sigue estando aquí.
Cuando hablamos de las cosas que sólo ocurren una vez también pensamos en todo aquello que nos ha sucedido y que esperamos de todo corazón que jamás se repita. De estos momentos hay unos cuantos. Lo normal es que juntemos una buena cantidad de malos tragos para pasar uno de los buenos.
Y luego, hay acontecimientos que suceden una vez en la vida y que no hace falta que se repitan, porque te ponen la existencia patas arriba, y tu vida, tal y como la conocías, deja de existir. Hoy hace ya dos años, en una mañana gris y lluviosa, el buen Dios se llevó a Kike de nuestro lado.
A todos nos supuso un golpe indescriptible, que cambió de forma irremediable nuestra vida para siempre, sin oportunidad de despertarnos para descubrir que habia sido un mal sueño.
Mi pequeño homenaje, para aquella persona que siempre me animó a seguir escribiendo, que me ayudó por encima de las consideraciones oportunas y que me enseñó a vivir peligrosamente.
Para todos tus amigos, sabemos que parte de aquí sigue estando aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario