sábado, 31 de enero de 2015

Que el camino de la vida no es llano, sino que está compuesto de subidas y bajadas, es un hecho que comprobamos todos.

De lo que se trata es de relacionarse con las compañías adecuadas, que profesan una incomprensible tenacidad por seguir a nuestro lado, y que muchas veces no nos percatamos que nuestros problemas se ven minimizados gracias a su compañía.

A veces no somos conscientes de ellos, otras no queremos compartir el camino con ellos, por procurarles algún alivio, destruyendo su tesón por ayudarnos.

Hoy quiero dedicar a todos esos amigos de sus amigos, compañeros, padres, hermanos, que durante su vida entregan momentos a los que tienen a su lado, de forma completamente gratuita y sin esperar nada a cambio. Cuidar de esos seres sencillamente únicos.

Y sobre todo, procurar convertiros en uno de ellos.

sábado, 17 de enero de 2015

Días que no volverán

Hay muchas cosas en la vida que sólo suceden una vez. Lo normal es que uno piense que es una lástima. A todo el mundo le gustaría revivir algún momento en especial, uno de esos momentos que sólo suceden una vez y que estaría dispuesto a repetir un día tras otro con la esperanza de nunca hartarse. No nos engañemos, esos momentos son los menos.

Cuando hablamos de las cosas que sólo ocurren una vez también pensamos en todo aquello que nos ha sucedido y que esperamos de todo corazón que jamás se repita. De estos momentos hay unos cuantos. Lo normal es que juntemos una buena cantidad de malos tragos para pasar uno de los buenos.

Y luego, hay acontecimientos que suceden una vez en la vida y que no hace falta que se repitan, porque te ponen la existencia patas arriba, y tu vida, tal y como la conocías, deja de existir. Hoy hace ya dos años, en una mañana gris y lluviosa, el buen Dios se llevó a Kike de nuestro lado.

A todos nos supuso un golpe indescriptible, que cambió de forma irremediable nuestra vida para siempre, sin oportunidad de despertarnos para descubrir que habia sido un mal sueño.

Mi pequeño homenaje, para aquella persona que siempre me animó a seguir escribiendo, que me ayudó por encima de las consideraciones oportunas y que me enseñó a vivir peligrosamente.

Para todos tus amigos, sabemos que parte de aquí sigue estando aquí.

sábado, 3 de enero de 2015

La aventura de la vida

En 1527, Francisco de Pizarro trazó una línea en la arena de la playa de la Isla del Gallo. Retó a sus hombres a escoger uno u otro lado de la raya: el que les llevaría a Panamá a ser pobres, o el que les conduciría a acompañarle a Perú para ser ricos.

Sólo trece miembros de su tripulación cruzaron aquella línea y le secundaron en su aventura, que terminaría por llevarle a su destino soñado.

A veces pienso en este pequeñísimo fragmento de la Historia. Leí sobre él hace mucho tiempo y desde entonces me sobreviene de vez en cuando esa escena. Esa línea. Esa playa.

La única diferencia es que en este caso sólo estoy yo, no tengo tripulación a la que convencer. Y la línea representa la división entre la estabilidad anodina y rutinaria, pero segura, y la aventura y la libertad que esperan tras cada idea fugaz, tras cada sueño inesperado.

En ocasiones siento que llevo demasiado tiempo a este lado de la línea, que va siendo hora de cruzarla, de equivocarme con gallardía o con estupidez, y de hacer de mi vida lo que sólo a veces me atrevo a soñar.