Que el camino de la vida no es llano, sino que está compuesto de subidas y bajadas, es un hecho que comprobamos todos.
De lo que se trata es de relacionarse con las compañías adecuadas, que profesan una incomprensible tenacidad por seguir a nuestro lado, y que muchas veces no nos percatamos que nuestros problemas se ven minimizados gracias a su compañía.
A veces no somos conscientes de ellos, otras no queremos compartir el camino con ellos, por procurarles algún alivio, destruyendo su tesón por ayudarnos.
Hoy quiero dedicar a todos esos amigos de sus amigos, compañeros, padres, hermanos, que durante su vida entregan momentos a los que tienen a su lado, de forma completamente gratuita y sin esperar nada a cambio. Cuidar de esos seres sencillamente únicos.
Y sobre todo, procurar convertiros en uno de ellos.
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