La polivalencia de la vanidad es sospechosamente amplia. Siempre he creído que la invencibilidad depende de cada uno y también la vulnerabilidad. Lo que me lleva a pensar que nos podemos llevar a creer invencibles en ciertos momentos de la vida, y no lo somos tanto por haber descuidado nuestras líneas de defensa que creíamos cubiertas, habiendo depositado confianza en terceros.
Cualquier estrategia tiene sus puntos débiles, lo incorrecto es subestimar esas grietas en la muralla. Lo que realmente quiero decir, dejémonos de líos, es que existe la posibilidad de que alguien te falle, es una realidad terriblemente dolorosa.
Lo que no puedo hacer por mucho que me haya dolido es dejar de confiar en los demás porque alguien me haya fallado en el pasado. Hay que seguir apostando por la gente, a pesar que esa confianza nos haya supuesto una derrota.
Siguen existiendo en mi vida líneas de defensa que desde mi puesto de observación juzgo inquebrantables por muy fuerte que sea el envite del enemigo. Sostengo mi esperanza firme sobre la gente que me rodea. Y me gusta que sepan que lo hago sin reparos.
Esos son nuestros puntos fuertes, y lo demás poco importa. Por mucho que griten.
Cualquier estrategia tiene sus puntos débiles, lo incorrecto es subestimar esas grietas en la muralla. Lo que realmente quiero decir, dejémonos de líos, es que existe la posibilidad de que alguien te falle, es una realidad terriblemente dolorosa.
Lo que no puedo hacer por mucho que me haya dolido es dejar de confiar en los demás porque alguien me haya fallado en el pasado. Hay que seguir apostando por la gente, a pesar que esa confianza nos haya supuesto una derrota.
Siguen existiendo en mi vida líneas de defensa que desde mi puesto de observación juzgo inquebrantables por muy fuerte que sea el envite del enemigo. Sostengo mi esperanza firme sobre la gente que me rodea. Y me gusta que sepan que lo hago sin reparos.
Esos son nuestros puntos fuertes, y lo demás poco importa. Por mucho que griten.