A veces en nuestras vidas coinciden momentos muy concretos con ciertas personas, ideas o grupos de música, que provocan que los recibamos con mayor intensidad, quizás, de lo que en realidad les corresponde. Momentos en los que parece lógico abrazar y aplaudir ciertas cosas, y no concebimos la posibilidad de error.
Puede que esas ideas te ofreciesen, al final, un nuevo problema por cada solución, que esas personas no fuesen más que una promesa incumplida, o que ese grupo no sonase tan genial.
Pero lo cierto es que cuando uno de esas personas, ideas o grupos de música deciden desaparecer, uno no puede evitar pensar que ha perdido algo más que un puñado de buenas canciones.
Puede que esas ideas te ofreciesen, al final, un nuevo problema por cada solución, que esas personas no fuesen más que una promesa incumplida, o que ese grupo no sonase tan genial.
Pero lo cierto es que cuando uno de esas personas, ideas o grupos de música deciden desaparecer, uno no puede evitar pensar que ha perdido algo más que un puñado de buenas canciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario