sábado, 3 de enero de 2015

La aventura de la vida

En 1527, Francisco de Pizarro trazó una línea en la arena de la playa de la Isla del Gallo. Retó a sus hombres a escoger uno u otro lado de la raya: el que les llevaría a Panamá a ser pobres, o el que les conduciría a acompañarle a Perú para ser ricos.

Sólo trece miembros de su tripulación cruzaron aquella línea y le secundaron en su aventura, que terminaría por llevarle a su destino soñado.

A veces pienso en este pequeñísimo fragmento de la Historia. Leí sobre él hace mucho tiempo y desde entonces me sobreviene de vez en cuando esa escena. Esa línea. Esa playa.

La única diferencia es que en este caso sólo estoy yo, no tengo tripulación a la que convencer. Y la línea representa la división entre la estabilidad anodina y rutinaria, pero segura, y la aventura y la libertad que esperan tras cada idea fugaz, tras cada sueño inesperado.

En ocasiones siento que llevo demasiado tiempo a este lado de la línea, que va siendo hora de cruzarla, de equivocarme con gallardía o con estupidez, y de hacer de mi vida lo que sólo a veces me atrevo a soñar.

1 comentario:

  1. La aventura está en ambos lados de la línea. Estés donde estés, siempre sentirás la emoción y a su vez la inseguridad de estar subido en una montaña rusa.
    Lo verdaderamente importante es ESTAR.

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